Terapia canina: la sobreexcitación

Terapia canina: la sobreexcitación

Un perro puede mostrar una sobreexcitación continúa o tan solo unida a algunas circunstancias que despiertan ese tipo de conducta. En algunas ocasiones podemos ser nosotros mismos los que causamos ese problema en el animal. Estas son algunas de las situaciones más comunes y los consejos profesionales para ayudarnos a controlarlas. Por supuesto, hay muchas escuelas de adiestramiento canino y cada una utiliza sus métodos.

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Estas son las situaciones y causas más habituales de sobreexcitación canina:

Los recibimientos demasiado efusivos

– Situación

Saltar como locos cuándo alguien llega a casa. Incluso pueden impedir que la persona entre en la casa, saltando sobre ella, frenándola y, si se trata de niños o personas mayores, con peligro de tirarlos al suelo. Estos perros generalmente suelen orinarse también con la alegría de ver llegar a sus amos.

– Causas

Muchas veces somos nosotros los que causamos esa sobreexcitación en el animal al entrar llamándolos como quién grita por un niño, manoteando y tratando de acariciarlos. Esa alegría expresada de forma algo teatral es percibida por el animal como nerviosismo y excitación y responde del mismo modo.

Los paseos con fuertes tirones de la correa

– Situación

Muchas veces todo comienza en casa. El perro ve la correa y se pone nervioso, salta, la muerde y corre a la puerta en un estado de nervios agudo. Una vez que logramos atarlo, sale corriendo y nos lleva casi a rastras, sacándonos él a paseara nosotros, más que al contrario.

– Causas

Pueden ser varias las causas de esta conducta, desde que el perro se aburra y no pasee demasiado, con lo cual el poder salir es para él motivo de fiesta y alegría hasta que desde cachorro hayamos tomado con él la misma postura que al llegar a casa. Gritarle, animarlo y hacer fiesta cada vez que salimos, hace que el perro tome esa misma actitud cada vez que ve la correa

¡La comida es mía! Sobreexcitación al ver su ración diaria

– Situación

El perro ve el cuenco de la comida y nos ve acercarnos con el pienso y se pone a saltar y a ladrar, incluso a gruñir. No come sino que engulle y no deja que nadie se le acerque, pudiendo incluso morder en los casos más graves.

-Causas

Seguramente el perro ha sido separado de su madre muy pronto, sino esta le habría enseñado el respeto a los demás a la hora de comer.  De nuevo, el teatrillo y el tratar a los perros como niños haciendo fiestas con la comida, pueden ser el motivo de este comportamiento.