Un caballo en la ciudad

La idea principal que tenemos al pensar en una mascota es la de un animal que convive con nosotros en nuestra casa, pero no siempre esto es posible. Si vivimos en la ciudad, no podremos tener un caballo viviendo con nosotros.

Pero eso no significa que no podamos tener un caballo. En estos casos es necesario disponer de un albergue para nuestro caballo en uno de los centros de hípica de la zona para que podamos ir a cuidarlo todos los días.

caballos

Un caballo es un animal que precisa cuidados constantes para estar en perfecta forma para poder montar en él. Por eso se debe ser muy consciente de ello antes de adquirir uno, ya que se no se puede dejar desatendido ni en fiestas ni en vacaciones.

Atención diaria y personal

La manutención y cuidado del caballo es bastante caro, por eso los dueños suelen encargarse ellos mismos de atenderlos, pero los centros ecuestres también disponen de un servicio de mantenimiento integral que se puede contratar para los momentos es que nos sea imposible atender a nuestro caballo personalmente.

Lo ideal es que trabajemos con el caballo todos los días, sacándolo de paseo, mimándolo, atendiendo sus necesidades y que estemos al tanto de todos los problemas de salud que le pudieran surgir. Dejar todo esto en manos de otras personas supone que no será fácil crear el vínculo necesario entre nuestro caballo y nosotros. La alimentación de los caballos es fundamental.

Cuidado con los cólicos

Uno de los aspectos fundamentales en el cuidado del caballo es la alimentación. Una de las enfermedades más comunes son los cólicos, que se producen por un desequilibrio orgánico en la alimentación. Esto puede ser originado por una falta de ingesta de agua.

El caballo es muy exigente y puede no tomarla si no es fresca, por eso es muy frecuente que los cólicos ocurran en verano y en época de vacaciones de los dueños, ya que les dejan las provisiones para varios días.

Crear el vínculo todos los días

Aparte del paseo, las atenciones físicas básicas diarias que debemos dar a nuestro caballo es el cepillado, el cuidado de los cascos (fundamental para que camine bien), prepararle la cama y las vacunaciones contra la gripe.

Un caballo cuidado y querido confiará en nosotros y querrá aprender todo aquello que queramos enseñarle. Si nuestro caballo sólo nos ve como la persona que lo monta, que le obliga a trabajar sin que tenga más relación con él será mucho más difícil crear una relación afectiva.

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