Preparando la maleta de nuestro perro

La época pre-vacacional es una época muy ajetreada. Intentamos dejar todo preparado para que nuestras vacaciones sean lo más tranquilas posible y vamos haciendo listas de todo lo que nos debemos llevar en la maleta para no olvidarnos nada. Que si el bronceador, que si la toalla, que si el cubo y la pala para la arena…

Al igual que preparamos nuestras cosas o las de nuestros hijos, también debemos preparar con antelación la “maleta” de nuestro perro. En esta maleta, aparte de los accesorios del día a día, también debemos incluir llevar a nuestro perro al veterinario para que pueda disfrutar sus vacaciones de forma sana y sin problemas de parásitos.

Perro de vacaciones

Una visita al veterinario nos será de gran utilidad. Por una lado comprobaremos que todo está en orden: vacunas, desparasitación, chequeo rápido del animal; y por otro podremos recabar información sobre si nuestro perro precisa alguna cobertura extra por la zona en la que vamos a veranear.

Prevención para su salud

Una de las cuestiones que debemos tener en cuenta es que no nos falte un collar para protegerlo de la picadura del mosquito que transmite el parásito de la leishmania. En las zonas cálidas y con humedad, es frecuente que habite este mosquito. Si el collar que tenemos está pronto a caducar, es recomendable adquirir otro y ponerle el nuevo.

Si nuestro perro se marea en el coche, podremos solicitar al veterinario unas pastillas para evitar el mareo. Bajo ningún concepto se le debe suministrar ningún medicamento que tengamos en casa para nosotros, pues las dosis y la composición puede no ser la misma. El veterinario nos indicará qué pastillas darle y la dosis necesaria en relación a su peso.

Las cosas del día a día

En la maleta no podemos olvidar meter algunas de sus cosas preferidas para que nuestro perro se sienta como en casa en su lugar de vacaciones. Algún juguete, una manta o cama que lleve su olor, su comedero y bebedero habitual… comprar estos elementos expresamente para estrenarlos en las vacaciones no es la mejor idea, es preferible que unos días antes estén a disposición de nuestro perro para que se familiarice con el olor.

En la nueva residencia ya dispone de suficientes olores nuevos, así que darle unos olores ya conocidos como referencia le ayudará a centrarse y a evitar que pueda producirse algún episodio de estrés. Y, por supuesto, debemos llevar el mismo pienso que está acostumbrado a comer si no queremos que pueda tener algún episodio de diarrea. Las vacaciones son para que todos las disfrutemos lo más posible.

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