Peculiaridades del caballito de mar

El caballito de mar es un pez de agua salada con unas características especiales que hacen que todo él sea único. Lo primero que llama la atención es su aspecto peculiar, sin escamas, con un esqueleto formado por anillos de placas óseas sobre los que se estira la piel, y su forma de nadar, avanzando verticalmente propulsados por sus aletas dorsales.

Si seguimos observándolos comprobaremos que los ojos se mueven independientemente, como los de los camaleones, y que igual que estos tienen la capacidad de mimetizarse con su entorno. Muchos propietarios sucumben a la diversión de cambiar la decoración de los acuarios para que su caballito de mar cambie de color, sin pensar en que pueden llegar a estresarse y enfermar.

Caballitos de mar incubando

 

Otra de sus grandes peculiaridades es la gestación, pues la hembra introduce los huevos en una bolsa que tiene el macho para que los incube. Tras el nacimiento, será el encargado de cuidarlos y protegerlos, pues los pequeños se vuelven a introducir en la bolsa del padre a la mínima señal de peligro.

La paciencia su mayor virtud

El caballito de mar es un gran cazador, pocas presas pueden escapar a su emboscada. La paciencia y su capacidad de mimetismo les resulta muy útil en esta tarea. Para cazar, se aferran a las plantas y corales de la zona con su cola prensil y esperan a que se acerque la presa adecuada. Al carecer de dientes, la presa deberá ser lo suficientemente pequeña para que quepa por su pequeña boca.

La forma de tragar los alimentos es aspirarlos a través de la boca en forma de tubo, con lo que comen muy lentamente. Como tampoco tienen estómago, la digestión es un proceso rápido y por eso pueden estar comiendo constantemente. Lo mejor es alimentarlos a la misma hora cada día, para acostumbrarlos a una rutina.

Cuidado con sus vecinos de acuario

Hay que tener presente que no es buena idea montar un acuario de caballitos de mar con más de una pareja de ellos. Si introducimos más ejemplares pueden producirse peleas por el territorio. También hay que informarse con qué compañeros pueden mezclarse, pues podemos introducir en su espacio a especies que son sus depredadores naturales, como los pulpos, las rayas o el pez tigre.

Por desgracia, el ser humano es el mayor depredador del caballito de mar. Su utilización en artesanías locales y joyería les hace muy vulnerables, así como la captura para el mercado de medicina tradicional china y de la venta de ejemplares capturados en su hábitat natural en vez de adquirirlos en criaderos.

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