Los conejos enanos, una raza aparte

Los conejos se conforman en multitud de razas según el peso y los colores. Los conejos enanos pueden llegar a sobrepasar en unos gramos el kilo, mientras que hay conejos, como el Flemish, que superan los seis kilos de peso. En cuanto al color, existen tres variedades de tonos: quebrado, sólido o agoutí.

Los colores de los conejos son muy variados, aunque hay razas con colores únicos o con un solo tipo de coloración. Entre los colores más llamativos, podemos encontrar conejos azules o con ojos rojo rubí. También tonalidades uniformes con la particularidad de un halo de color distinto rodeando los ojos.

Netherland Dwarf

Los conejos enanos son los que más presencia tienen en los hogares, pues su pequeño tamaño les hace necesitar poco espacio. Esto unido a los pocos cuidados que precisa el conejo les hace ser unos animales de compañía perfectos para aquellas personas que no disponen de mucho tiempo para dedicarlo a otra mascota ni mucho espacio en su casa.

Tres diminutas razas

Los conejos enanos no son muy prolíficos, por lo que no son muy recomendables para criar. Se les considera de raza enana siempre que estén entre los 800 y los 1350 gramos, con más peso ya se consideraría una raza de conejo mediano.  Las razas de conejos enanos son tres: Dwarf Hotot, Netherland Dwarf y Polish.

El Dwarf Hotot es un conejo muy simpático con la peculiaridad de que son blancos con un círculo negro rodeándoles el ojo, como si se lo hubieran pintado. El Polish suele ser muy amigable desde que llega al hogar. Podemos encontrarle en negro, azul, chocolate y blanco, en este último color se da la particularidad de que puede tener los ojos azul celeste o rojo rubí. El Netherland Dwarf es igual que el Polish, pero con la cabeza más redondeada.

Cuidado sencillo

Su cuidado es muy fácil. Necesitan una jaula acorde con su tamaño que les permita movilidad. En el suelo podemos poner virutas de madera o pellet de paja para animales domésticos que venden en las tiendas especializadas. Hay que tener cuidado de que el fondo de la jaula no sea demasiado profundo y los conejos no puedan ver por los lados de la jaula. Además los barrotes tienen que ser resistentes a sus dientes.

La comida debe dársela dos veces al día y, a ser posible, a la misma hora. El heno actúa como regulador intestinal, así que es importante que dispongan siempre de él. Cada día hay que retirar los restos de comida del día anterior para evitar que se corrompan y dañen el estómago de nuestros conejitos. Y, por supuesto, habrá que proporcionarles agua fresca diariamente.

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