La desungulación de los gatos, una barbarie aún practicada

¿Qué es la desungulación? Nada más ni nada menos que la amputación de la tercera falange de los dedos para quitarles las uñas. Sí, habéis leído bien, la famosa frase “le he quitado las uñas a mi gato” significa que se les ha quitado un trozo de dedo, con los consiguientes efectos secundarios.

En la Comunidad Económica Europea, la Ley de Protección Animal condena esta práctica como un tipo de maltrato, pues las secuelas psicológicas y físicas son muy profundas. Sin embargo, cada uno de los países miembros debe acogerse a esta Ley para que sea efectiva en su territorio, cosa que no ha hecho España.

esquema de la desungulación

Por eso, aún podemos encontrar veterinarios que aceptan realizar este tipo de mutilación con el único motivo de que al dueño no le gusta que su gato se pueda afilar las uñas en los muebles de la casa, sin buscar otra alternativa mucho más humana.

Las uñas, mucho más que una herramienta de arañar

Con la extirpación de las uñas, el gato no sólo pierde su capacidad de arañar los muebles, sino una importante herramienta tanto de defensa como de sujección para caminar por sitios difíciles o para subirse a los sitios.

Un gato que esté desungulado y tenga acceso al exterior o se pierda, está absolutamente a merced de cualquier depredador o rival, pues ni podrá defenderse ni podrá huir subiéndose a los árboles. Su capacidad de sobrevivir ha sido drásticamente mermada.

Liberando estrés a través de las uñas

Otra de las ventajas que obtiene el gato de sus uñas es la relajación a través del ejercicio de sacarlas y meterlas o del mullido de su cama. Todos tenemos la imagen de un gato ronroneando y estirando los deditos y las uñas placenteramente, esa imagen nos indica que el gato está contento y tranquilo, que no le pasa nada.

Los dedos de los gatos son una de las partes más sensibles del animal, les sirven tanto de apoyo como de contacto con los objetos que toca.  Así que imaginaos el sufrimiento del postoperatorio en el que, además, deben de volver a aprender a caminar, pues les ha cambiado la pisada.

Pensar antes de desungular

En resumen, desungular a un gato supone una operación importante que cambiará la forma que tiene el gato de relacionarse con su ambiente, además puede provocar problemas de estrés al no poder utilizar ese relajante natural que supone el afilar las uñas y el mullido de su manta o cama. Antes de solicitar una desungulación informaros de todos los riesgos físicos y psicológicos.

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