¿Por qué tu hijo debería de tener un perro?

¿Tu hijo quiere un perro y lo primero que te viene a la cabeza es decirle que no? Antes lee todo esto y quizás cambies de idea, ya que el perro puede hacer muchas cosas por tu hijo que tal vez ni imaginas.

-Aumentará sus defensas. Está demostrado que los niños que tienen perros y juegan habitualmente con ellos son más sanos y desarrollan menos alergias. Uno de los motivos por los que hoy hay tantas alergias es porque a los niños se les tiene sobreprotegidos en un ambiente aséptico durante la mayor parte del día.

perro

Los niños necesitan enfrentarse a los gérmenes para poder desarrollar sus defensas y los perros son una manera muy divertida de hacerlo. Así que si finalmente cedes y llevas a un perro a vivir a casa no te pongas de los nervios cuando veas que el niño lo abraza o incluso cuando se comen a besos mutuamente. Realmente, está ayudando a que tu hijo sea mucho más fuerte.

-Le ayudará a hacer ejercicio. El perro es una excusa perfecta para que el niño levante la cabeza de las tablets y de otras pantallas y salga a jugar. Al menos una vez por semana es necesario llevarlo a un lugar en el que pueda correr, quemar energías y desfogarse y hablamos tanto del perro como del niño.

Además, desde pequeño es bueno acostumbrarlo a salir cuando se saque a pasear al perro para que se acostumbre a llevarlo de la correa sin dar tirones y también a que el animal tiene esas necesidades que hay que cumplirle

-Podrá enseñarle a tener responsabilidad. El perro necesita que se le ponga comida y agua todos los días, así como cepillados. Por supuesto, también necesita que se le haga caso, algo tan fundamental como darle de comer y tenerlo limpio.

El niño, según va creciendo, tendrá que ir asumiendo nuevas responsabilidades con su amigo y aprenderá que hay tareas que son muy importantes y que no hay excusas para no hacerlas.

-Desarrollará su empatía. Los perros son generalmente muy expresivos y son capaces de hacer ver a sus dueños como se sienten en cada momento. El niño llegará a entenderse con el animal tan bien como si hablaran y no solo sabrá lo que quiere decirle, entenderá sus sentimientos.

Además, le tocará vivir con su animal no solo experiencias alegres, también otras más duras, como enfermedades o malestares, aprendiendo a consolar y a cuidar a su amigo.

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