El Axolote, mito y realidad

De todos los animales que nos pueden fascinar, quizá sea el axolote el que deba llevarse el mérito. Este anfibio, cuyo género se denomina ambystoma, ha traído de cabeza a todos los que le han querido clasificar desde que se hizo referencia a él en un libro de historia natural allá por 1615.

Su parecido con la fase larval de la salamandra hizo que el gran naturalista George Cuvier lo tomara por tal tras su primer examen con el método de anatomía comparada. Sin embargo, tuvo que retractarse posteriormente y reclasificarlo como perennibranquio.

Ambystoma mexicanum

Y es que el aspecto del axolote no se parece a ningún otro. Presenta una forma alargada con una aleta dorsal, típica de una etapa previa antes de madurar, que es la que impulsa sus movimientos. Su cuerpo no presenta escamas ni ningún recubrimiento, teniendo una piel lisa muy fina. Además, su gran cabeza llama mucho la atención al estar rodeada por las branquias en forma de plumas.

 

¿Por qué es tan único?

Aparte de su aspecto tan espectacular, el axolote tiene la capacidad de regenerar cualquier parte de su cuerpo y de sus órganos, por lo que es muy difícil que sufra enfermedades graves. Esta capacidad le permite alcanzar una gran longevidad, llegando a vivir en libertad entre 10 y 15 años y en cautividad hasta 25.

Sin embargo, tiene una cara amarga, pues su capacidad de regeneración ha dado lugar a la creencia de que puede llegar a curar numerosas dolencias y actuar como reconstituyente. Por este motivo, el pequeño axolote es capturado para confeccionar con él diversos remedios en la medicina tradicional mexicana.

El mito hecho pez

Su aspecto de eterno renacuajo le valió ser asociado en la mitología azteca con la advocación acuática del dios Xólotl. Según la leyenda, este dios de forma monstruosa intenta evitar su sacrificio mutando en diversas formas. Al final se adentra en el agua y allí se convierte en el pez axolotl, siendo capturado por fin y dado muerte.

Esta asociación con un dios que huye de la muerte a través de sus poderes de transformación le valió el nombre por el que es conocido y la creencia de que en cierta manera él también huye de la muerte con su capacidad de regeneración.

Especie en peligro

Del género ambystoma, el axolote se divide en dos subespecies, la mexicanum y la bombypellum, ambas endémicas de México. El deterioro de su medio ambiente y la pesca indiscriminada tanto para la cocina, como para la medicina tradicional, han hecho que esté considerado en peligro de extinción en la naturaleza.

En México se está luchando por recuperar su hábitat natural y así poder empezar a reintroducirlo gracias a la cría en cautividad que se mantiene en diversos puntos por el comercio para acuarios y los centros de investigación.

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