Cuidando a tu perro: el golpe de calor (II)

El golpe de calor suele producirse cuando la temperatura del animal empieza a superar los 39 grados, pues esta es latemperatura media del perro. Si el perro está expuesto a temperaturas más elevadas y su sistema termorregulador no puede bajarla puede producirse la muerte en tan solo 15 minutos. De ahí la importancia de no dejarlo ni “cinco minutitos” en el coche o atado al sol.

Como ya he comentado en el post anterior, los perros no disponen del mismo sistema de refrigeración de su cuerpo que nosotros. Ellos solamente pueden regular su temperatura interior a través del jadeo, de la sudoración a través de las almohadillas de las patas y por las zonas sin pelo como la barriga.

perro viajando en coche

El golpe de calor no solo puede sobrevenir por dejarlo dentro de un coche o al sol, también puede producirse por hacer ejercicio en días muy calurosos o en los días posteriores a un día de gran calor. Hay que tener en cuenta que los edificios, las aceras y el asfalto habrán absorbido mucho calor y ese calor se desprenderá los días posteriores y les afectará más a ellos al ir más pegados al suelo.

Primeros auxilios un factor vital

Si nuestro perro sufre un golpe de calor no se le debe echar agua por encima ni arroparlo  con una toalla húmeda. Ya sea durante el trayecto al veterinario o in situ, hay que ir bajando su temperatura poco a poco ya que si no le produciremos el efecto contrario y sufrirá una hipotermia, tan dañina como la hipertermia que está sufriendo.

Humedecer su cuello y cabeza mediante paños mojados en agua templada es una de las mejores opciones. También es una excelente idea ponerle un hielo encima de la nariz o en las axilas o ingles. Lugares todos ellos que transmitirán mejor el frescor al resto del cuerpo. No hay que forzarlo a beber, pero se le puede humedecer la boca y, si quiere, dejarle que beba un poco, no demasiado.

Viajes sin aire acondicionado, un grave peligro

Si precisas hacer algún viaje en coche ten en cuenta que el mismo nerviosismo le hará subir la temperatura a nuestro perro, aumentando el riesgo de sufrir un golpe de calor. Si no llevas aire acondicionado, lleva hielo o una botella de agua congelada que se irá deshelando por el camino para poder proporcionarle siempre agua fresca.

Coloca una manta húmeda debajo del perro o al alcance de sus patas o nariz para que pueda refrescarse. Y estate atento a las señales de que tiene mucho calor. Si ves que jadea ofrécele agua fresca. No olvides que él tendrá mucho más calor que tú.

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